Un año sin Amy Winehouse

Los seguidores de la música soul y en concreto de la cantante británica recuerdan hoy a Amy Winehouse en el primer aniversario de su trágico fallecimiento.
Era la crónica de una muerte anunciada, pero no por ello dejó de sorprender que llegase el fin. Cuando se pierde un talento de tanta magnitud de la noche a la mañana así sucede. Amy Winehouse vivía sin preocuparse por el mañana y dejó sin acabar varios proyectos discográficos que prometían devolverla a lo más alto de las listas de ventas.
A partir de su muerte los seguidores de música quedaron avisados: su música se iba a ir distribuyendo en pequeñas dosis, sin que lleguemos a saber exactamente que era lo nuevo que tenía en la cabeza (musicalmente hablando) esta diva del soul. Algo parecido a lo que pasó con Michael Jackson, en la que tras su muerte estableció un ‘emporio’ llamado Estate que desde entonces administra su ingente cantidad de material que dejó a medias, y que en pequeñas cantidades han ido distribuyendo con los años.
En ambos casos, un legado espectacular que es difícil de gestionar, y que de una u otra manera siempre va a suscitar críticas. ¿Lanzar un producto que nunca contó con la aprobación del artista es razonable? Por otra parte está la sed de ‘nueva’ música que hay por parte de sus seguidores, a los que en muchos casos les basta una demo (versión inacabada) de una canción antigua para satisfacer su sed por un tiempo.
Por suerte, el legado de sus trabajos completos quedará por siempre, y a él siempre podrán acceder aquellos que se empiecen a interesar por su música. En el caso de Amy Winehouse, dos álbumes excepcionales, Frank y Back To Black.