Finalmente arrancó el Primavera Sound más mediático (y rockero) que se recuerda. La edición 2007 empezó con largas colas que, sin embargo y por suerte, avanzaban con rapidez y permitió que fueran nada más y nada menos que Melvins, uno de los grupos precursores del grunge, los que nos recibieran con sus dos baterías y distorsión a mansalva, despidiendo su actuación con una canción-protesta de puro ruido (con tres baterías y voz) bastante antológica. Con el tiempo justo pudimos ver los primeros compases de la actuación de Slint, el grupo más acorde con el espíritu del Primavera Sound de esta jornada inaugural, que deleitaron al público con sus desarrollos intrincados dentro del territorio pop.
Y luego empezó lo bueno. The Smashing Pumpkins volvían a un escenario después de siete años, y lo hicieron como todo el mundo esperaba de ellos: ataviados con túnicas blancas (Billy Corgan tiene un aire a profeta que no se lo aguanta), una introducción místico-épica y una primera canción de su nuevo disco Zeitgeist, aún por publicar, algo mal escogida (puesto que duraba unos 7 u 8 minutos), atacaron uno de sus himnos, 'Today', ante el delirio generalizado de un público algo pasivo pero aún así entregado (a su manera... el Primavera es así). Siguieron cerca de hora y cuarto de concierto, bis incluido, en el que pudimos escuchar numerosos temas de su nuevo disco así como temas clásicos ('1979', 'Zero', 'The World Is a Vampire', y una desnuda 'Disarm' que sonó absolutamente gloriosa), ver a un Billy Corgan eufórico (llegó hasta a sonreír e incluso bromear en un par de ocasiones... inaudito) y realmente cómodo tocando con su banda. También hubo, por supuesto, el momento de confusión cuando al principio de un tema la amplificación se apagó y el público no oía nada pese a que la banda seguía tocando (lo solucionaron en un par de minutos) y los dos momentos de ego para Corgan: las tres canciones acústicas que interpretó seguidas (entre ellas 'Tonight, tonight' y 'Disarm') y los minutos después del concierto cuando se quedó sólo en el escenario disfrutando de la aclamación popular. Un retorno, pese a eso, de nota. Sí señor, Corgan.
Luego le tocaba el turno a otro de los grupos más rockeros que han pisado el escenario del Primavera Sound: The White Stripes, o los hermanos Jack y Meg, guitarra y batería respectivamente, que dieron una muestra de cómo tocar rock de raíces blues con sólo dos instrumentos. Despacharon su primer single del nuevo trabajo, 'Icky Thump', aún por publicar también, a las primeras de turno, y guardaron para el final sus otros dos grandes éxitos, 'Blue Orchid' y 'Seven Nation Army'. En el medio quedaron un buen puñado de canciones nuevas, una casi nula comunicación con el público, y la sensación de que estos dos hermanos hacen los conciertos para ellos, pues la comunión entre ambos es extraordinaria. Disfrutaron, se entregaron, y eso fue lo que salvó un concierto algo irregular a causa de los temas nuevos y, claro está, una fórmula (la de batería y guitarra) que no deja lugar a muchas innovaciones pero que el dúo de Detroit salvan holgadamente.
Y luego el dúo francés Justice, ese par de peacho de DJs destinados a tomar el relevo de los multidioses Daft Punk (algún día explicaremos nuestra teoría de la cooperativa Daft Punk), que entre los temas que componen su inminente primer disco Cross (en realidad es el símbolo de una cruz pero no tengo ni idea de cómo hacerlo) tuvieron espacio para colar su primer single 'D.A.N.C.E.' y una monumental
'We Are Your Friends', sin duda el mejor momento de esta noche de jueves en la que el suelo delante del escenario que ocupaba la cruz de Justice tuvo que hacer esfuerzos para no ceder ante la euforia colectiva. Grande, grande, grande.
Mañana, crónica del segundo día, con el esperadísimo concierto de Los Planetas como plato fuerte (aunque algo más habrá).

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billy comentó
el viernes, 01 de junio