El año pasado la canción más reproducida en el portal de música fue 'Poker Face' de Lady GaGa. La cantante neoyorquina recibió 167 dólares por más de un millón de escuchas. Esto equivale a menos de 0.01 céntimo por reproducción. Se necesitarían, pues, 4,5 millones de reproducciones en un mes para alcanzar el salario mínimo en los Estados Unidos. "Claro que habría que recompensar con justicia a los artistas por su trabajo y su fabulosa creatividad y espero que los ingresos que estamos generando lleguen a sus bolsillos, como tendría que ser" reconoció el vicepresidente de Spotify, Paul Brown.
Spotify, que lanzará su servicio en los Estados Unidos el año que viene, cuenta con más de siete millones de usuarios, de los cuales tan sólo 300.000 son suscriptores (pagan alrededor de 10 euros al mes por escuchar música sin publicidad). El éxito de Spotify estriba en lo fácil que resulta para el usuario, que una vez que entra en el portal no tiene más que teclear el nombre de su artista favorito o el de un álbum para poder escucharlo gratuitamente aunque, eso sí, no puede descargarlo, algo que satisface naturalmente a las discográficas, que denuncian continuamente la piratería en Internet.
Spotify quizás no sea directamente rentable para los artistas o para aquellos que escriben las canciones, pero lo cierto es que también constituye una plataforma única de promoción. La música de los artistas llega de forma instantánea a millones de usuarios, que además la comparten mediante las redes sociales. De esta forma, los más perjudicados con los nuevos retos que afronta la industria musical son los intermediarios. Los nuevos hábitos de consumo, propiciados por el uso de la red y los nuevos dispositivos electrónicos suponen una reducción considerable en los intermediarios del sector, pero el esquema básico de emisores y receptores no ha cambiado.
Ni los servicios de streaming ni las tiendas de descargas resultan el mejor negocio para el músico, pero de momento no existe ninguna alternativa. La adaptación a este nuevo modelo es difícil, pero es el camino más rápido hacia el futuro de la industria. La música no va a dejar de existir, así que la mejor solución es convertir a Internet en el intermediario principal del proceso de distribución.
Fuente: ADN

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