Crítica: The E.N.D. de The Black Eyed Peas

The End de The Black Eyed Peas

Parece que los BEP han olvidado sus discursos sociales y medioambientales y los han cambiado por una auténtica dedicación a la buena fiesta. 'The E.N.D.' (el acrónimo de The Energy Never Dies) en ocasiones puede volverte loco, pero por lo menos te asegura un buen baile nocturno. En esta ocasión, el grupo de Los Ángeles está un paso por delante del 'hip-pop' convencional, y lo saben "Soy tan tres mil ocho / Tú eres tan dos mil tardío".

Aunque erróneamente se puede considerar como un cruce desordenado de dance, electro y rap, demuestra (otra vez) que el grupo está constantemente innovando, algo que se echa de menos actualmente. El resultado de este barullo futurista es, de hecho, genial. Su único problema es una sensación trivial de redundancia y una ligera falta de continuidad.

Una voz robótica introduce la canción inicial, "Welcome to the end", en una especie de prólogo trance del propio tema. 'Boom Boom Pow' es extraña, pero en el buen sentido de la palabra. La melodía se complementa con raps de primera clase (la única canción con letra esmerada) y una ingeniosa combinación de latidos y efectos. Resulta difícil no mover el cuerpo y definitivamente imposible esconder la sonrisa cuando se escucha 'I Gotta Feeling', un hit instantáneo (obviamente) producido por que alaba el salir de fiesta cada día "Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday, Friday, Saturdar, Saturday to Sunday" – sí, repiten Sábado porque la estrofa necesitaba tres sílabas más; y es que a pesar de una repetición innecesaria, es imposible odiar esta canción.

En la ochentera 'Meet Me Halfway' Fergie demuestra el torrente de voz que escuchamos en su aventura en solitario 'Big Girls Don't Cry', mientras que los raps bastante ridículos de Will.i.am son plenamente olvidables. Por cierto, las contribuciones de los otros dos 'Peas' son escasas y colocadas al azar en todo el álbum. 'Now Generation' es un tema divertido, totalmente y reivindicativo de la vida moderna y 'One Tribe' nos recuerda al hip-hop melódico que escuchamos en 'Elephunk'.

Exponerse a más de 70 minutos de booms, pows, beeps, voces trucadas e infinitos efectos puede resultar algo chungo, pero si decompones el álbum en quince temas individuales para escuchar de forma aleatoria el resultado es verdaderamente sobresaliente.

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Caratulia

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