Cierto es que Jagger y compañía son ya mayores para según qué cosas, pero cuando los guitarristas Keith Richards, Ron Wood y el batería Charlie Watts saltan (es un decir) al escenario al son de los acordes de 'Start Me Up' y las más de 40.000 personas empiezan a botar (literalmente) uno se plantea que tanta gente no puede estar equivocada y que, aunque lo estuvieran, sin duda alguna los Rolling Stones, el grupo de rock más grande de todos los tiempos, deben seguir dando conciertos. Da igual que tengamos que esperar años para que confirmen una fecha por aquí cerca y que aunque lo hagan hasta que no suene la música no podamos asegurar que toquen. Sólo por el espectáculo ya vale la pena. De aquellos que hay-que-ver-antes-de-morir.
La tarde la estrenó otra vieja gloria del rock'n'roll, directamente del barrio barcelonés del Clot, José María Sanz Bertrán 'Loquillo', puntual encima del escenario a las 7 menos cuarto con todo el sol cayéndole encima. El Pájaro Loco del rock propio tuvo un buen recibimiento por parte de los primeros que empezaban a llenar el Estadi Olímpic, los más fans de los Rolling, aquellos que llevaban desde primera hora de la mañana haciendo cola. Los que se sobrepusieron a un recibimiento algo más frío fueron los escoceses Biffy Clyro, que repetían en Barcelona en sólo un mes después de abrir a mediados de mayo para los londinenses Bloc Party en Razzmatazz. Aunque un servidor imagina que el trío de Glasgow no debió de sentir lo mismo. Y es que casi casi los que los vieron aquel 15 de mayo en Razz cabían en el monstruoso escenario del Olímpic. Da igual que tampoco te hagan mucho caso.
Sus Satánicas MajestadesSegún el horario que facilitó la organización, los Rolling Stones debían empezar a las 9 y cuarto de la tarde, y ya sea porque las estrellas se hacen esperar o porque todavía era de día, hasta al cabo de una hora Sus Satánicas Majestades no llegaron al Estadi. En lo musical, ofrecieron un setlist correcto, con alguna ausencia destacada (¿dónde estaban 'Angie' o 'Paint It Black'?). Pero bueno, es complejo contentar a todo el mundo y hay que justificar de alguna manera que la gira es para presentar el último disco A Bigger Bang (dos años después de su publicación, todo hay que decirlo), así que Mick Jagger dejó de dar vueltas por el escenario (desde aquí felicitamos al cámara que lo seguía, y entendemos por qué demonios está tan delgado), cogió una Stratocaster y entonó el sencillo arpegio de la balada y single 'Streets Of Love'. Sin embargo, los clásicos básicos no faltaron y cerró la noche un Keith Richards pletórico haciendo botar de nuevo al público con el riff de '(I Can't Get No) Satisfaction'. No podría ser de otra forma.
Aunque yo insisto, balada por balada, me quedo con 'Angie'.
(We can't get no) Satisfaction

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Noel G comentó
el domingo, 24 de junio