Letras cargadas de desencuentros amorosos, ironías del destino y ritmos que nos trasladan a canciones ya escuchadas, por eso de su melancolía y el eterno canto al amor y desamor (escúchese Make you feel my love), pero matizados con una garganta desgarrada que parece surgir de las mismas entrañas de la artista. Y a pesar de que la mayoría de nosotros no la hubiésemos llegado a conocer hasta que una de sus canciones pegase con fuerza en las listas españolas, con suerte el año venidero, esta londinense que calza una talla XL, tanto en camisetas como en sello discográfico, ya cuenta con una legión de seguidores en su rincón de MySpace, (superan los 28.000 amigos y más de un millón de visitas), y con actuaciones en Dublin, Londres y Nueva York con todo vendido.
Esta website fue el también famoso catalizador por el cual Lilly Allen, la hija de un actor inglés venido a menos, consiguió hacerse un hueco en la escena musical. Ahora ella es uno de sus top friends junto al otro gurú en el pop británico, Mark Robson, que también ha colaborado con Adele en su canción Cold Shoulder, más alejada del soul y jazz que componen las otras piezas de su primer puzzle musical y con el ritmo frenético que este dj imprime a todas sus colaboraciones.
Uno de los periódicos de tirada nacional español se hace eco estos días de su aparición en el panorama y se pregunta quién es y de dónde sale este nuevo huracán de voz y portento que se va abriendo hueco a base de haber llenado muchos pubs con amigos y a golpe de guitarra y sin la publicidad que dan los escándalos y escarceos con las drogas, problemas con la justicia y la apología de la autodestrucción y anorexia que su compatriota Amy ha sabido tan bien utilizar, y que le ha dado más de un grammy de felicidad y de dolor de cabeza a su familia.
De regalito os dejo su primer single que cantó en uno de los late nights más conocidos de la BBC, Friday Night with Jonathan Ross. ¡Disfrutadlo!

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el martes, 12 de febrero