"Suicidio comercial". Fueron las palabras de Capitol, la discográfica de Radiohead, cuando escucharon por primera vez el máster terminado de OK Computer. Claro que también hay que entenderlos: ¿cómo ser consciente de si lo que tienes entre manos es una obra maestra o un simple desvarío sin sentido? Es el tiempo quien lo dictamina, y si además te alejas, como se alejaba tan estrepitosamente OK Computer, de todo lo que había hecho la banda antes, la cosa se ponía negra. Thom Yorke y su grupo habían pedido irse a una mansión perdida -que conviertieron en su particular estudio- en el medio de Inglaterra, con un chaval más joven que ellos como productor (el ahora aclamado pero en aquel momento desconocido Nigel Gondrich), y volvieron con 11 tortuosas canciones y un interludio cuya primera escucha atenta colapsa, sobrecoge y deja sin respiración. Sin palabras. Era OK Computer, un disco sin el cual es probable que Radiohead actualmente no existieran.
La jugada, con todo, les salió bien: éxito de ventas, aclamación absoluta por parte de la crítica, y una devoción casi religiosa por parte de todos sus fans y los que vendrían luego. Y eso que había un gran riesgo de que el disco no fuera comprendido, pues su concepto de un hipotético futuro mecanizado, alienizante y gris, tremendamente gris, chocaba frontalmente con las aspiraciones vitales que ofrecía el brit pop en la época. Pero los oyentes no defraudaron, y supieron atisbar todo lo que Radiohead y OK Computer intentaban decir, que vamos por mal camino, que cuidado. Y eso pese a que su primer single, 'Paranoig Android', durase más de 6 minutos (ninguna radio en el mundo lo debió de pinchar entero nunca), y que en sus 53 minutos y 27 segundos no hubiera ni un sólo segundo agradable de escuchar.
OK ComputerDesde los desvarios constantes de 'Paranoid Android', un tema que surgió de la mezcla de tres canciones distintas y que seguramente sea el perfecto reflejo de paranoia dentro de la misma paranoia una y otra vez hasta el infinito, la perturbadora contención de 'Subterranean Homesick Alien', la aparentemente cálida 'Exit Music (For a Film)' que sin embargo te desmonta cuando Yorke saca de sus entrañas eso de "we hope that you choke" ("esperamos que te ahogues"), el reflejo en forma de pop hipnótico de 'Karma Police' y aquel momento en que te has perdido a ti mismo, a la sintética realidad de 'Fitter Happier' en menos dos minutos, para después seguir transitando por el aullido desesperado de 'Electioneering' ("whenigoforwardyougobackwardsandsomewherewewillmeet"), la desesperación de 'Climbing Up The Walls', la esperanza desesperanzadora de 'No Surprises', silencio, y 'Lucky', hasta de nuevo la súplica, 'The Tourist', no corras, vigila, estás en peligro, y vuelta al principio, 'Airbag', porque esto no se acaba y no hay nada que nos mantenga a salvo, es OK Computer un disco retorcido, enfermo, víctima de un futuro que todavía está por llegar y que nos atrapará en celdas individuales de las que no podremos salir porque ni siquiera querremos. Ellos lo avisaron, Thom Yorke lo canta, lo narra, lo ve suceder en la maravillosa 'Let Down', el más vacío de los sentimientos, personas decepcionadas, no te pongas sentimental, ya sabes con quién estás. Defraudados y deambulando. El suelo se colapsa, cayendo, saltando de nuevo, un día me crecerán alas, una reacción química, histérica y sin utilidad. Gracias.

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dua comentó
el domingo, 17 de junioNoel G comentó
el lunes, 18 de junio