113 años de Duke Ellington

De acuerdo, 113 no es una cifra bonita ni redonda. Pero hoy 29 de abril es la excusa perfecta para escribir sobre uno de los grandes de la música, Duke Ellington. Vino a este mundo hace ahora 113 años y ha pasado a la historia como uno de los hombres fundamentales para entender el jazz y en su extensión la música contemporánea.
Duke Ellington tuvo suerte de formarse en un ambiente tranquilo y medianamente próspero, a diferencia de muchos de sus compatriotas afroamericanos. Su padre era sirviente en la Casa Blanca y eso les garantizaba algo de bienestar económico. Aquel muchacho pronto comenzó a sentir interés por la música, recibiendo lecciones de piano y comenzando a escribir algo de música.
Pronto supo que su vida era la música, y se volcó en ella a partir de los 17 años. En los años 20 tocó con diversas bandas de la zona de Washington y al poco se trasladó a Nueva York. Realizó sus primeras grabaciones y pasó a tocar en The Cotton Club, siendo algunas de sus actuaciones retransmitidas a nivel nacional. Sí, Ellington puso sonido a los felices años 20.
Durante los años 30 dejó algunas piezas memorables para el recuerdo: Mood Indigo (1930), It Don’t Mean a Thing (If It Ain’t Got That Swing) (1931) o Sophisticated lady (1933). Comenzaba la época dorada de las Big Bands…
Los años 40 son para Duke Ellington tiempo de madurez en lo musical. Composiciones más formales como Deep South Suite eran buena prueba de ello.
Más tarde probó suerte componiendo bandas sonoras de películas, destacando las de Anatomy of a murder (Anatomía de un asesinato), y Paris Blues (Un día volveré).
Duke Ellington ya había pasado a la historia cuando falleció en 1974. Su legado sigue presente hoy en día y su imagen más presente de lo que muchos creen. De hecho, recientemente se convirtió en el primer afroamericano en ser acuñado en una moneda, la de 25 centavos.